Doble contraste de fuentes
Cuando es posible, cada afirmación histórica se apoya en al menos dos registros distintos: planos de catastro, publicaciones de época o tesis de arquitectura. Si solo hay una, queda anotado.
No publicamos una historia porque suene bien. Cada ficha de pasaje, patio o galería pasa por un cruce de fuentes antes de salir a la luz, y cuando algo no se puede confirmar, lo decimos.
Cuando es posible, cada afirmación histórica se apoya en al menos dos registros distintos: planos de catastro, publicaciones de época o tesis de arquitectura. Si solo hay una, queda anotado.
Cada dato lleva su etiqueta: documentado, probable o relato oral. Preferimos mostrar la duda antes que rellenar un hueco con una versión inventada que después se repite sola.
No reproducimos interiores privados sin autorización escrita. Los testimonios vecinales se registran con permiso y se citan sin exponer direcciones ni datos que comprometan a quien vive ahí.
Una reforma o un hallazgo nuevo cambia lo que sabíamos. Cuando eso pasa, actualizamos la ficha y dejamos la fecha a la vista, para que se entienda qué versión estás leyendo.
Hay preguntas sin respuesta sobre muchos edificios del centro y del sur. En lugar de taparlas con especulación, las dejamos planteadas como parte del recorrido.
Lo que aplicamos en el archivo vale igual para los recorridos guiados y para los textos de difusión. No hay una versión relajada para el marketing y otra rigurosa para el papel.
Si querés ver cómo se traduce este criterio en la práctica, podés revisar el proceso de trabajo o volver al inicio.
Ninguna ficha de Buenos Aires Oculta se sostiene sola. Detrás de cada pasaje documentado hay archivos que abren sus puertas, vecinos que prestan su memoria y equipos técnicos que revisan planos antes de que un dato salga publicado. Estas son las instituciones y colectivos que acompañan ese trabajo.
Consulta de planos de catastro y expedientes de obra para verificar trazados de pasajes y patios antes de publicar una ficha.
Docentes y estudiantes que aportan lecturas críticas sobre tipologías de edificios de renta y galerías comerciales del centro.
Grupos que autorizan el registro de relatos orales y señalan qué información conviene mantener fuera del sitio público.
Profesionales que revisan intervenciones recientes en patios y claraboyas, y confirman qué se conservó y qué se modificó.
Acceso a publicaciones de época y avisos comerciales que permiten fechar la apertura de galerías y corredores internos.
Salas y centros que ceden sus instalaciones para encuentros de formación sobre acceso respetuoso a sitios con actividad privada.
Toda colaboración se rige por el mismo criterio: cada dato se contrasta con al menos dos fuentes cuando es posible, se indica el grado de certeza y se declara la fecha de revisión. Cuando un acuerdo no permite publicar imágenes o direcciones, ese límite se respeta sin excepciones.